¡Por fin!
El día 29 me hicé con mi copia. Después de ir a una tienda en plan grandes almacenes, buscar y buscar por la sección de novedades pop-rock (sin ver el subtítulo latino), buscando el famoso No naranja, a mi mujer se le ocurrió preguntar a un dependiente (cosa que probablemente yo nunca habría hecho), y resultó que los acababan de recibir y lo estaban poniendo en el stand.
Nervioso salí a la calle, tuve la habitual pelea de varios minutos con el plástico ante la asombrada mirada de mi chica, y después de varios juramentos conseguí quitar el malvado plástico, deshacerme de él (¡Dios! como se pegan estos malditos plásticos cuando cogen electricidad) y coger el cuadernillo. El cuaderno por dentro me pareció precioso con bonitas fotografías (la de la bahía con sus barquitos, la de unos aparatos llenos de cables de los que desconozco totalmente su función, la de una rosa naranja desenfocada y detrás un edificio de pisos, la de un lindo paisaje, la de un no menos lindo conejito). Dada mi afición al análisis me temí desde ese momento los esfuerzos que debería hacer para dar a todo eso un significado que confieso que aún no he encontrado (lo del conejito es muy jodido). Me gustó que tiene solapas como los libros lo que hace mas grandes la primera y la última foto. Que tiene poca información, y que las fotos están plastificadas con un barniz que todavía huele. Me gustó que no vienen las letras.
Pensé en todos ustedes, en informarles puntualmente de todo ello. (En darles un poquito de envidia)Pero cuando llegué a casa la página de NO no funcionaba. Hasta hoy en que cumplo la misión.
Justo, justo cuando ya todos tendrán el disco.
Mañana hablaré de las canciones