¡Hola a todos!
Por fin vuelvo de mi retiro estival y lo hago preparada para escribir una crónica (¿quizá tardía?) del Festival de Benicassim, donde lo pasé estupendamente (a pesar del calor -que no fue tanto como otros años- y de que estaba hospedada en Castellón -cosa que no recomiendo a nadie-).
Pues bien, todo empezó el Jueves 5 de Agosto con una fiesta de presentación ya en el recinto donde nada destacó realmente. Primero un par de bandas españolas: The Sunday Drivers y Maga, que no ofrecen nada que no hagan mejor los extranjeros (la verdad), y después Tim Booth (cuyas maneras me recordaban a Moby, horror), Ash (bastante aburridos aunque hay que reconocer que tienen un par de buenos singles... y que no son temas de ahora), Fangoria (a quienes ya he visto demasiadas veces, aunque es cierto que cuando tocan sus temas más conocidos se lo pasa uno bien), Zoot Woman (una de mis bandas favoritas, y el mejor concierto de la noche, con versiones de sus temas muy diferentes a las de los CDs y sobre todo con la ausencia de Stuart Price) y el d.j. Felix Da Housecat, que no nos gustó nada.
Lo bueno, el Festival con mayúsculas, empezó el Viernes 6 de Agosto. Llegamos al recinto para ver a Snow Patrol, unos ingleses con sabor norteamericano que no sonaron nada mal. Después vi un rato de La Casa Azul, una banda española compuesta por un solo muchacho que hace pop en plan añejo pero muy dulce (tanto que sienta mal). En cuanto pude me marché para ver a los Kings Of Leon, un grupo que ya había visto el año pasado y que como la otra vez dieron un buen concierto, presentando además unos cuantos temas nuevos que tienen muy buena pinta. Después descansamos un rato y quisimos ver el principio de Lali Puna, pero no pudimos porque se retrasó tanto que nos fuimos a ver a los franceses Air, una banda que me gusta mucho y que se presentó en plan sencillo (que yo recuerde, sólo uno o dos músicos de acompañamiento, cuando la otra vez que les había visto llevaban muchísimos) pero muy efectivo. Antes de que acabaran ya íbamos de camino para ver algo de Einstürzende Neubaten, muy curiosos, y después corriendo a ver el principio de los Martini Bros, que no me pareció nada del otro mundo. La verdad es que esa primera noche del viernes fue maratoniana, no había manera de ver un concierto entero, no hacíamos más que correr de un escenario a otro. Por fin ya nos fuimos a instalar al escenario central, donde vimos el final de unos perdidísimos Charlatans y empezamos a esperar para los grandes platos de la noche. Y pronto (bueno, ya eran más de la 1 a.m.) salieron los Pet Shop Boys, que empezaron con Rent y Flamboyant, sonando como muy flojitos, pero de repente arrancaron y se marcaron el mejor concierto de todo el Festival. Inolvidable. A la semana siguiente tuve la suerte de volver a verles (¡gratis!) en las fiestas de Bilbao y estuvieron incluso mejor. Cerraron la noche Kraftwerk, cuyo set era una versión "mini" del que había visto en Madrid hace unos meses, y como tenía mucho sueño (la noche anterior no había dormido nada) servidora se fue a descansar un rato y sólo volví para el final. Cuando terminaron nos fuimos a la Pista Pop a bailar con el que es probablemente mi d.j. favorito: Amable. Un broche de oro para el primer día.
El Sábado 7 de Agosto era el día gordo, era el Día Morrissey. Cuando llegamos al recinto se puede decir que el público se había multiplicado por dos, que las colas de entrada de un solo día eran kilométricas, que todo el mundo llevaba camisetas de los Smiths. Nos fuimos para el escenario Fiberbib.com para ver a Teenage Fanclub, pero por el camino nos desviamos por culpa de un "accidente": mis sandalias me hacían daño, y me recorrí todo el mercadillo hasta encontrar unas cómodas (y baratas). Por suerte cuando volvimos a ver a los escoceses estaban justo tocando mi tema favorito: Ain't that Enough, y poco más vimos, porque nos encontramos con unos conocidos que nos dijeron que Morrissey había cancelado. Al principio no nos lo creíamos, pero pronto se hizo oficial. Las explicaciones que se dieron ese día fueron muy vagas, nadie se enteraba de nada, te encontrabas por todos lados caras tristes, ¡hasta había gente llorando! Fue tremendo. El sábado se convirtió así en el día más aburrido. Aunque no todo iba a ser malo. nos fuimos a ver a Scissor Sisters y nos alegraron la tarde, sin duda el concierto más divertido del FIB. Gran banda de directo, espero que vuelvan a girar por España (y pasen por Madrid). Lo malo es que fuimos tontos (bueno, mi hermano no, mi hermano fue el más listo) y nos fuimos antes de que acabaran para ver a Yann Tiersen, que aunque no estuvo mal tampoco me pareció muy adecuado para ese marco... Después vimos un rato de Electrelane una banda femenina que practica algo así como post-punk mezclado con sintetizadores tipo Ladytron. Muy interesantes, unas chicas a seguir. Cuando acabaron fuimos a ver a Belle & Sebastian que a mí nunca me han llamado la atención y siguen sin hacerlo. Eso sí, se marcaron versión de los Smiths (The Boy With The Thorn In His Side) para satisfacer al personal. Después tocaban Los Planetas a quienes una servidora no soporta, así que nos fuimos a esperar al que sería el segundo mejor concierto del festival: Primal Scream, que salieron al escenario pasadas las tres de la madrugada y se marcaron un set increíble. Todavía se me pone la piel de gallina cuando lo recuerdo. Encima Bobby Gillespie iba fatal-fatal, y fue sin duda el gran "frontman" del FIB. Yo de mayor quiero ser como él.
Y ya con muchísimo cansancio acumulado llegamos al último día, al Domingo 8 de Agosto, que tenía muchas cosas interesantes. Nada más llegar al recinto me fui corriendo a ver a Patrick Wolf, probablemente mi artista "nuevo" favorito, y que se ha marcado un álbum, Lycanthropy, que es una de las cosas más increíbles que he oído en mucho tiempo. Eso sí, en directo el pobre está un poco verde. Iba él solo, sin banda, y eso no le hizo bien, porque el escenario se le quedaba un poco grande, y al final parecía que hacía "karaoke". De todas formas se notó que hizo un gran esfuerzo, así que un aplauso para él. Después fuimos un rato a ver a Love With Arthur Lee, que fue un poco patético porque el pobre hombre estaba fatal, y como en seguida comenzaron Wire, pues a ellos que nos fuimos a ver. No pudimos ver mucho, pero lo que vimos fue sobresaliente. Y es que pronto empezaba Brian Wilson en el Escenario Verde (el principal), quien se marcó un concierto inolvidable. Llevaba una banda de diez personas, donde siete cantaban y creaban unas armonías vocales increíbles. El pobre Brian no está para muchos trotes (cantó sentado, leyendo las letras, apenas moviéndose, distraído), pero de todas formas nos encantó. Y entonces llegó el turno del "otro" segundo mejor concierto del Festival: Franz Ferdinand, que han demostrado que pueden llegar más que lejos. Sonido compacto, tema contundentes, actitud. De lo más bailado (y coreado) del Festival. Buenísimos. Después nos fuimos un rato para ver a LCD Soundsystem, pero yo aguanté poco porque estaba matada, y se puede decir que una vez que me senté ya tardé mucho en levantarme. Vimos a los Dandy Warhols desde las pantallas (habían pedido que su concierto se retransmitiera en blanco y negro, y tenía gracia), que estuvieron flojísimos; y después nos fuimos a bailar/hacer el tonto con Colder. Un rato más tarde fuimos a ver el principio de los Chemical Brothers, que es algo que "hay que ver", y bailar Hey Boy, Hey Girl, pero cuando se acabó este tema nos fuimos a la vaciísima Pista Pop a bailar una estupenda sesión de d.j. Polar. Lo último que hicimos antes de salir del recinto por última vez fue bailar Blue Monday, lo cual supuso el mejor broche para el Festival.
Y aquí termina mi crónica, que al final y como es propio de mí ha sido extensísima. Muchas felicidades a los que hayan sido capaces de llegar hasta el final (aunque no hay premio, sorry).
¡Un saludo!