Muchas ganas tenía de ver de nuevo, tras 21 años, a New Order en Barcelona. Y lo cierto es que no me defraudaron lo más mínimo. Ni los comentarios de mis amigos de que ya eran unos dinosaurios y que su pensamiento en la retirada dominaba cada más su creatividad, pudieron impedir que pasase horas y horas viendo gran cantidad de grupos heterogéneos en busca del momento anhelado de mi reencuentro con Bernie, Hooky, Steve y el nuevo Phil.
Empezaron con "Love vigilantes", una canción muy apta para empezar un concierto. Y digo muy apta, porque el cambio de Phil por Gillian favorece los directos con canciones de guitarra. Phil toca los teclados imprescindibles. Únicamente se le vio más dedicado a ellos en la parte final del concierto.
Siguieron dos rompedoras "Crystal" y "Regret". El público enloquecía. Son dos de sus mejores canciones y todo el mundo las conocía.
Después llegó una fase más bien de transición, en que tocaron cuatro canciones del último album "Hey now, what you doing", "Krafty", "Jetstream" (canción que el público no parecía conocer mucho, a pesar de ser el nuevo single), y "Waiting for the siren's call". Además tocaron "Run wild", canción poco pinchada de "Get ready". Y "Transmission", que el público se desgañitó cantando su "dance dance dance dance dance, to the radio".
Pero cuando el público realmente se emocionó es cuando vino la parte final, como si de una mascletà se tratase, una por una y en versión dance fueron cayendo "Bizarre love triangle", "True faith", Temptation", e intercalando "Love will tear us apart". Fue un momento memorable ver a todo el público cantando y bailando como posesos. Yo me llevé un montón de pisotones de una chica que estaba a mi lado, pero es que tampoco pude refrenar mis ganas de bailar y gritar los estribillos.
Para terminar, un solo bis, por necesidades organizativas (había que dejar el escenario para The Human League, que tocaban una hora más tarde), y sólo cantaron "Blue Monday". No podía ser otra.
En resumen, la actuación fue muy diferente a aquella que presencié en 1984. Los miembros de la banda ya no están tan estáticos ni son tan fríos. Hasta Bernie se atreve a dar unos torpes pasos de baile. Hooky se mueve de lado a lado del escenario, sabedor de que es la estrella en directo. Steve, muy correcto, y toca más teclados. Y Phil le da más fuerza en el escenario al grupo.
Mención especial para Hooky. Bailar al ritmo de su bajo y rasguear figuradamente con tus dedos y cerrando los ojos, sumergiéndote en el ambiente de su sonido, y de repente abres los ojos y tienes a Hooky haciendo una de sus poses a sólo 10 metros de tí, es orgásmico. Es una sensación irrepetible. Fue mi mejor sensación en muchos años...Y estaba muy cuerdo...![]()